C I E L O
A B I E R T O

1. Se presenta sobre el suelo una especie de mesa: platos vacíos; vasos con agua contaminada, robada a coleccionistas; tenedores de metal convertidos en gráficas de un precio que sube y cae; piedras usurpadas a minerías de oro en Nariño, Colombia. Aquí ya nada alimenta. El impulso que muchas veces nos guía es la necesidad. Montaña mordida. Hambre humana. ¿Qué mide esa necesidad cuando la montaña ya no puede devolver lo que se le arrancó? En el centro de esta mina vuelta comedor irradia, silencioso, un metal que arrastra conflictos económicos, armados, ambientales, coloniales y éticos. Sobre el suelo, los objetos se interpelan, se contradicen, a veces se responden y otras se acallan.
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2. El oro cambia de régimen de valor: de metal mágico a moneda de intercambio, de cifra en la bolsa a color en la tela, de lingote reluciente a signo urbano. Su caída y subida dibujan una danza absurda que sostenemos hasta el día de hoy. En ella, el sinsentido de la economía especulativa tropieza y la cultura reapropia aquello que parecía una estructura sólida, desplazando su peso y dejando al descubierto su vacío.
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3. Las piedras recuerdan las montañas de donde vinieron: cubiertas por un chumbe tejido en la comunidad indígena de Pastás, en Aldana, recrean la cordillera. El hilo de oro del textil se cruza con el oro de las rocas, ambos extraídos de Nariño. Cuando las piedras se retiran, queda su forma; entonces el tejido sostiene la imagen montañosa. La obra expone cómo lo sagrado se vuelve recurso explotado y mercancía, pero también cómo la cultura puede sostener la memoria.

Trabajo desarrollado en Nariño, Colombia; realizado gracias a la invitación de la residencia artística De Al Lado, en Lima, Perú.
Gracias a Jenny Díaz Muñoz, Jimena Chávez Delion, Tirco Matute, Camila Lamarca, Ana Navas, Iosu Aramburu, Gerardo Chavez-Maza, Ginette y Tito por su hospitalidad, y a muchas otras personas que estuvieron ahí.
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