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Aquí brotan grandes y caudalosos flujos de agua; de estas montañas nace lo que puede saciar la sed, la sequía y el deseo. Del cuerpo también brotan algunos líquidos que en las mejores condiciones pueden lograr los mismos resultados.
En la Edad Media progresaba la creencia de un macrocosmos y microcosmos, una especie de humildad y poder que esconde cada cuerpo; así como nos percibimos diminutos frente al universo, dentro, en nuestro interior, reside un universo igual o mayor. Pensándonos como un todo, ¿qué líneas podemos tramar y trazar de una montaña a un cuerpo? Esta relación de un cuerpo-montaña1 es una excusa para entendernos fuera de nuestros supuestos ya instaurados, expandir la silueta que fija la forma humana, volver una maraña, un enredo, todos los lineamientos que nos condicionan.
SED nace del recorrido por pequeños afluentes donde se registran los surcos del agua en sinuosas líneas que, al superponerse, crean una ilusión de maraña. Cuando esas líneas pasan por la forja, el cuerpo-montaña se retuerce y algo monstruoso comienza a aparecer, irónica torsión en la que el hierro toma forma “orgánica”, como en las rejas de art nouveau que protegen las ventanas de muchas casas en Colombia. Tallos enroscados, raicillas y zarcillos que trepan y se enredan: hermoso y fatídico vaciamiento de la naturaleza al volverse ornamento.
“La tierra no tiene género, no es nuestra madre
no es hembra, no es cortada, penetrada, quemada viva
la tierra es una complejidad sin género
que no va a cuidarte
(va a aniquilarte)
¡Llorad, llorad! se recoge lo que se siembra”
Un hechizo con ternura para el Antropoceno, VNS Matrix. 1996.
La escultura emerge como un monstruo que trasciende los parámetros humanos, sin género, deformado y, aunque con vestigios orgánicos, es puro metal. Ensamblada como una criatura imposible, la montaña espectral solloza mientras nosotros —sedientos— bebemos de sus lágrimas. O quizás somos nosotros quienes sollozamos, de pie en el limen del mundo que llamamos nuestro.

Ailton Krenak afirma: “no hay frontera alguna entre el cuerpo humano y los otros organismos que existen a su alrededor. Hace ya un tiempo nos convencimos de que somos algo excelente llamado gente, e insistimos en no querer expandirnos hacia los otros organismos que existen más allá de esta sanitaria e higiénica figura humana”, en Ideas para posponer el fin del mundo. Buenos Aires: Caja Negra, p. 40.
Proyecto ganador del Premio Artecámara en la Feria Internacional de Arte de Bogotá (ARTBO), 2022.
Gracias a Suzanne, por aportar tanto a este proceso y por traer la hermosa cita de VNS Matrix; a Lina Alba, por la confianza; a Manuelito, La Mona, Camilo Caicedo y Hetera Friné; y, el infaltable, a mis padres.
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